Fenómenos ópticos de nubes medias

 Corona
Las coronas alrededor del sol o la luna se producen en nubes formadas en su mayoría por gotas de agua. Con nubes de hielo no ocurren. En el caso de la luna también se habla de cerco. El hecho que las coronas alrededor del sol se vean menos que los cercos alrededor de la luna se debe a que, por lo común, evitamos mirar hacia el deslumbrante sol. En cambio si se observa este astro con un cristal ahumado se detectan coronas con frecuencia. También se aprecian al contemplar la luna a través de vidrios empañados de ventanas. Las coronas consisten, casi siempre, en varios anillos luminosos de color. Normalmente la parte interior, también llamada aureola, presenta una tonalidad entre azulada y blanquecina. Esta aparece rodeada por un anillo amarillo al que, por último, le sigue otro rojizo. No es raro que este patrón de color se repita hacia fuera hasta dos y tres veces. 
Las coronas se forman por la difracción de la luz en las gotitas de agua y los cristales de hielo de las nubes. Cuanto más pequeñas son las gotitas, mayores son los anillos de una corona.  El tamaño de la corona incluso permite calcular las dimensiones de las gotitas: si el primer anillo rojizo es n veces mayor que la luna o el sol, entonces el diámetro de las gotitas expresado en milímetros ascenderá a: d= 0.076 / n. 
Un pequeño experimento permite comprobar cualquier noche fría de luna que las dimensiones de la corona dependen, en efecto, del diámetro de las gotitas de agua. Se trata de empañar con vaho un trozo de ventana y observar al mismo tiempo la corona de luna que se forma en la parte empañada. Al principio surgirá una corona bastante grande pero, al volver a empañar el cristal, los anillos se estrecharán cada vez más. La explicación no es complicada: al principio se forman en el cristal gotitas de agua muy pequeñas; al volver a incorporar vaho, el tamaño de las gotitas aumenta y, en consecuencia, los anillos coloreados de la corona se reducen cada vez más.  

Halo de luna 

Nubes iridiscentes 
Se habla de irisación cuando las nubes lucen con colores nacarados, donde predominan los tonos verdes y rojos. Este fenómeno se produce sobre todo en los bordes de las variedades altocumulus y altostratus tenues que mantienen una separación de 20 grados con el sol, pero aún se encuentran cerca de él. Esto ocurre por la difracción de los rayos de luz en gotas de agua y cristales de hielo de tamaños muy homogéneos.

Nubes iridiscentes

Nubes iridiscentes

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